Esta imagen tiene una historia, es una historia muuuuuuuuuuy triiiiste.
Había una vez un hoven, un tal Don Corachone, este señor regresaba de un arduo día en la ofichina, llevaba su maleta y su sombrerico. Al bajar de su carro, pensó cuánto quería besar a Doña Corachone, curioso pensamiento...
Cuando intentó poner la iave en la cerradura, la puerta se abrió. Curioso acontecimiento...
Cuando entró en su oghar, diho lo acostumbrado 'cariiiiiineeeeeeeooo! ia ieguéeeee!', pero esta vez dehó caer su sombrerico du panema, ya que en el piso de la sala, iacía Doña Corachone, degoiada, mutilada y seguramente ultrahada por alhún criminale.
Ya está, fin. (dije '.')
Había una vez un hoven, un tal Don Corachone, este señor regresaba de un arduo día en la ofichina, llevaba su maleta y su sombrerico. Al bajar de su carro, pensó cuánto quería besar a Doña Corachone, curioso pensamiento...
Cuando intentó poner la iave en la cerradura, la puerta se abrió. Curioso acontecimiento...
Cuando entró en su oghar, diho lo acostumbrado 'cariiiiiineeeeeeeooo! ia ieguéeeee!', pero esta vez dehó caer su sombrerico du panema, ya que en el piso de la sala, iacía Doña Corachone, degoiada, mutilada y seguramente ultrahada por alhún criminale.
Ya está, fin. (dije '.')